EDITORIAL · POLÍTICA
EL PERONISMO TIENE QUE RESOLVER ALGO MÁS QUE SUS CANDIDATURAS
Las PASO pueden ordenar candidaturas. Pero el peronismo necesita construir confianza, ampliar su convocatoria y ofrecer un proyecto de gobierno.

Las PASO ordenan candidaturas, pero no construyen un proyecto
El 17 de octubre dejó una coincidencia y una contradicción. Los principales sectores del peronismo defienden las PASO para ordenar sus candidaturas, pero todavía tienen dificultades para construir la confianza necesaria para compartir un proyecto.
Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof coinciden en conservar las primarias. La reunión entre la expresidenta y el dirigente del Frente Renovador incluyó el repaso de los apoyos para sostenerlas. Es un acuerdo importante: que las diferencias puedan resolverse mediante el voto permite que la decisión exceda las conversaciones entre dirigentes.
Pero defender una herramienta no alcanza para definir qué se quiere construir con ella. Las PASO pueden ordenar candidaturas; el rumbo político exige propuestas, participación y disposición para integrar a quienes piensan distinto dentro del mismo movimiento.
Los gobernadores y las negociaciones con la Casa Rosada
Mientras tanto, el Gobierno avanza con su propia estrategia. Las crónicas publicadas ubican a Diego Santilli negociando con gobernadores los respaldos para eliminar o suspender las primarias. En esas conversaciones se cruzan necesidades de financiamiento provincial, intereses territoriales y cálculos electorales. Son negociaciones en curso, cuyos resultados todavía están abiertos.
Los gobernadores tienen la obligación de defender los recursos de sus provincias. También deben explicar las consecuencias nacionales de sus acuerdos. Cada acompañamiento en el Congreso produce efectos sobre trabajadores, jubilados, estudiantes y sectores productivos. La gestión provincial no puede convertirse en una justificación permanente para desentenderse de esos resultados.
Eso tampoco habilita a suponer que todos los mandatarios acompañarán cada iniciativa de Milei. Los apoyos deben evaluarse en cada votación. Precisamente por eso hace falta exigir posiciones claras y compromisos públicos.
El costo político de las disputas internas
En ese escenario, las discusiones internas del peronismo tienen un costo que convendría asumir. Durante su acto del sábado en Chaco, Máximo Kirchner volvió a cuestionar a dirigentes que, según planteó, pronuncian discursos de confrontación pero retroceden cuando llega el momento de sostenerla. Aunque no identificó a todos sus destinatarios, sus palabras volvieron a alimentar la discusión interna.
Reclamar coherencia y propuestas concretas es necesario. También lo es preguntarse qué construyen esos cuestionamientos. ¿Abren un debate que permita corregir errores o vuelven a instalar un examen permanente entre compañeros?
El revisionismo puede ayudar a comprender por qué se perdió y qué debe cambiar. Cuando se transforma en una disputa interminable por establecer quién tiene autoridad para convocar, termina consumiendo la energía que hace falta para hablar con quienes dejaron de escuchar al peronismo.
Mientras la Casa Rosada negocia las reglas de la próxima competencia, insistir en las descalificaciones internas dificulta una tarea que ya es compleja: reunir a una sociedad golpeada alrededor de una alternativa creíble.
La convocatoria de Kicillof y el desafío de ampliar
En ese punto adquiere valor el camino que viene planteando Kicillof. En La Matanza volvió a ofrecerse para recorrer el país y asumir responsabilidades, con una convocatoria a actualizar las respuestas del peronismo y construir una alternativa de gobierno. Hay allí una orientación que merece fortalecerse: salir a buscar adhesiones, ampliar la participación y discutir el futuro.
La legitimidad de una conducción se construye con respaldo popular, trabajo territorial y capacidad para expresar necesidades que desbordan a cualquier agrupación. Someter los liderazgos al voto ofrece una manera concreta de darle contenido a esa construcción.
La responsabilidad de construir una alternativa
El desafío es que esa convocatoria se traduzca en propuestas para recuperar ingresos, sostener el empleo, acompañar a quienes producen y garantizar salud y educación públicas. Para alguien que se endeuda para comprar alimentos, la discusión sobre candidaturas adquiere sentido cuando puede reconocer qué cambiaría en su vida.
Defender las PASO es un punto de encuentro. Construir confianza, ampliar la convocatoria y ofrecer un programa de gobierno son las tareas que siguen.
El peronismo tiene derecho a discutir quién lo conduce. También tiene la responsabilidad de demostrar para qué quiere volver a gobernar.
